
Como una rutina de prevención…
IHSS conmemora el Día Mundial del Lavado de Manos
Con una jornada informativa para hacer énfasis en que un gesto tan simple como lavarse las manos con agua y jabón puede ser clave para la supervivencia de millones de personas en el mundo, el Departamento de Epidemiología y Relaciones Púbicas del Hospital de Especialidades del Seguro Social conmemoró hoy el Día Mundial del Lavado de Manos.
Este día para el IHSS sirve como recordatorio de la importancia de esta práctica tan fácil y tan importante en la prevención de enfermedades y el cuidado de la salud. La Jornada informativa se realizó en el Auditorio del Hospital de Especialidades con la participación de médicos, enfermeras, empleados y derechohabientes.
Los menores de edad son más vulnerables a los efectos de la diarrea y de las infecciones respiratorias, enfermedades que se pueden prevenir fácilmente y de forma barata con un poco de agua y jabón. También se pueden prevenir las infecciones cutáneas y oculares, además de la presencia de parásitos en los intestinos.
El lavado de manos con agua y jabón es una de las maneras más efectivas y baratas de prevenir enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias agudas. Estas enfermedades causan la muerte de 3,5 millones de niños y niñas cada año y afectan a la salud de millones más, tanto en países en desarrollo como en países industrializados. Las enfermedades diarreicas e infecciones respiratorias constituyen dos de las principales emergencias pediátricas en el IHSS.
Es importante lavarse las manos correctamente con agua y jabón en momentos claves del día, como ser: antes de preparar los alimentos, antes de comer, después de cambiar pañales, después de toser, estornudar o sonarse la nariz con un pañuelo desechable, o después de ir el baño.
El Día Mundial del Lavado de Manos es un llamamiento para concienciar a la población de que el lavado constante de las manos puede salvar muchas vidas. Este día se celebra por primera vez este 15 de octubre en 70 países de los cinco continentes.
Ignaz Semmelweis, un médico austro-húngaro, fue el primero que demostró, hace más de 150 años, que la higiene de las manos puede prevenir la propagación de enfermedades. La higiene de las manos es una práctica que incluye el lavado de las manos o el uso de un producto antiséptico, un desinfectante a base alcohol o una antisepsia/higiene quirúrgica de manos.
